Columna de Opinión: “Hay que ordenar la casa” (por Jorge Rojas C.)

Es difícil hablar de Curicó Unido en los medios, y sobre todo en los de la ciudad. Todos se van contra ti, y lo único que logras es el odio de los dirigentes, de algunos integrantes del cuerpo técnico y de quienes lamen las botas de estos mismos. Pero bueno, para hacer buen periodismo, y no quedarse en el intento, hay que mojarse el traste.

POR: JORGE ROJAS CERVELA

La reciente semana las cosas parecieron un poco difusas. Primero la salida poco profesional de Juan Silva, y después la de Marcos Flores. El intento de contratar a Diego Alvarado, y lo que es peor, ser pasados a llevar de manera letal. Pero todo hecho tiene su causa.

Primero hay que analizar la salida de Silva. El ‘8’ era un jugador que demostraba clase y buen pie, pero según las mismas declaraciones de cuerpo técnico, el volante no estaba preparado para afrontar las exigencias del sistema de Marcoleta. Me pregunto, ¿qué tipo de nivel se necesita para estar en el equipo? Si bien, el jugador tampoco fue gravitante, las excusas para su desvinculación son de poco peso.

Después vino lo de Marcos Flores, un jugador que no fue un aporte en este segundo aire. En la mayoría de los encuentro estuvo bajo el rendimiento que se esperaba, y eso terminó por pasarle cuenta. A pesar de que el hincha lo quiere, y lo respeta, Flores no estuvo a la altura de la circunstancia. No se la pudo.

Horas más tarde, vino la situación de Diego Alvarado. Las razones fueron explicadas en el mismo sitio de Curicó Unido, pero también hay un tema de fondo. Qué tanto peso tienen nuestros dirigentes (sin personificarlos sólo en el presidente Pablo Millad) para que pasen este tipo de situaciones, para que el club deje pasar esto por alto. Ese es otro tema que abordar.

Las contrataciones

Después de la lesión de Javier Elizondo, en Curicó comenzó la desesperada búsqueda de un nueve. Sin muchas opciones al parecer, Nicolás Medina volvió a La Granja en una especie de decisión apresurada. El expediente habla de una abrupta salida de Medina de Curicó en la era del Pablo Abraham. Pero la disposición del jugador fue buena, y decidió volver a albirrojo.

Desde el mismo cuerpo técnico de ese entonces, se hablaba de una lesión que arrastraba el delantero, lo que hacía que la continuidad de él en el equipo se viera condicionada. Hoy en su regreso, una nueva lesión vuelve a marginarlo por a lo menos veinte días.

Ahora volverán los días de incertidumbre y de improvisar en el esquema, aunque aún hay tiempo para buscar otro delantero, quizás más joven, con menos riesgo de lesión. La otra opción es darles tiraje a los cadetes, a algún delantero que pueda vestir la camiseta sin miedo, y con ganas de entregar todo.

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