En un año donde el equipo emblema de las S.A del fútbol fue la vedette mediática tras ascender con amplia ventaja y ganar trofeos de corta duración, le fue imposible mantener la categoría.

Magallanes no podría sumar en su cancha frente a Coquimbo, en tanto Copiapó cumplía de manera perfecta su tarea y a estadio lleno en la región de Atacama ganaba a Everton en la fecha final, por lo que los albicelestes (que venía recién de regresar a la máxima división), finalizaban penúltimos y por tanto también descendían junto a Curicó Unido a la Primera B del fútbol chileno.

La pelea por evitar el descenso tuvo acción e incertidumbre hasta la fecha final. Dos son los descendidos para jugar en el torneo del ascenso de la Primera B el 2024, y mientras Curicó Unido cayó a la “B” cuando aún restaban un par de fechas por disputar, en la otra vereda Deportes Copiapó y Magallanes lucharon hasta el final para evitar la segunda plaza, penúltima del campeonato que también enviaba a jugar en el ascenso chileno la próxima temporada.

Y con eso termina, por el momento, la fugaz fama de una institución que vive de la gloria pasada, entre una banda señera, recuerdos en sepia y movimientos tan extraños e inexplicables como la llegada de Joaquín Larrivey a la tienda albiceleste, de manos de un regente polémico y misterioso como Cristian Ogalde.

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