Entre todo lo malo que nos pasa, lo de Copa Chile es lo menos importante. A mí me preocupa el futuro mediato. Evitar a los carroñeros que pululan como funebreros en pasillo de hospital, esperando el certificado de defunción, para, con el muerto fresco, repartirse la carroña como botín de asalto…  

(por Rodrigo Jara)

Entre todo lo que implica la vorágine de Copa América y la Euro, nuestro fútbol y su inefable “Copa Diet” pasa medio colada. Pero entre todo lo malo que nos pasa, lo de Copa Chile es lo menos importante. A mí me preocupa el futuro mediato. Evitar a los carroñeros que pululan como funebreros en pasillo de hospital, esperando el certificado de defunción, para, con el muerto fresco, repartirse la carroña como botín de asalto… 

Hay gente con muy, pero muy mala memoria. Hablar del Curi es hablar de un club con más raigambre y pertenencia que otra cosa… Se trata de la cancha frente al cerro Condell, de las rifas de la tía Edith, de la voz ya ida de Don Juan Osvaldo Farías, del manicero malas pulgas, del viejito de la bicicleta que describió Cristian Arcos alguna vez, de Don Mario Muñoz, de Quito Gutiérrez, de Queno Horta y miles más… Demasiados como para que empresarios de la más variopinta procedencia quieran empezar a comprar cucharones para revolver la sopa y tocar porción.

Se han hecho las cosas mal, es verdad. Hay que corregir, también. Pero ¿Saben Qué? Me enrabió profundamente ver cómo, otra vez, el Sifup, se lanza en picada contra el Curi, como si no existieran las triangulaciones de Calera, la “hermandad” de Huachipato y Sartor, la futura venta trucha del Audax, o lo que es peor, la muerte del hincha de Colo Colo en las cercanías del Monumental en el marco de un “amistoso”…. Pero, los males del fútbol los tiene Curicó Unido.

Parece que los “genios” necesitan que les expliquemos que a mediados de los 90 éramos pocos, pero muy pocos, los que como prensa incluida, íbamos a La Granja.

Me van a perdonar la autorreferencia: Mi papá, el popular “Calmato” del Mercado Municipal (al que Pancho Saavedra visitó hace poco en un reportaje) fue uno de los socios fundadores del Club, y me llevó de chico a la cancha en los 80, donde, con micrófono de palo, ya me entretenía relatando. Fue ahí, caravanas en citrola de por medio, aprendí lo que era era el Curi… Era cómico escuchar a mi viejo saludar de manera muuuy cariñosa a los árbitros o a los jugadores contrarios, provocando risotadas en la tribuna preferencial. No me vengan a decir que eso no es pertenencia.

Conocí a Don Mario Muñoz a mis 13 años, ya grabadora en mano, reporteando para RadioDeportes Condell, y me enseñó que estos colores deben cuidarse, amarse y respetarse. Pero en mi carrera de “ciudadano patiperro del micrófono” aprendí fuera de Curicó que la crítica debe ser imparcial, educada y con fundamento. Alguna vez, mi primer comentarista en la capital, Orlando Escárate (QEPD), periodista connotado que le sacó la confesión del corte del Maracanazo a Roberto Rojas, me aconsejó ir de frente a la jugada, con el cuidado de saber dónde se pisa.

Entonces, mirando que hay tanto interés de todo tipo menos deportivo para con el Curi, hago una petición: Arreglen lo que tengan que arreglar, pero suelten al club. SOMOS DE LA GENTE.

Sifup: Déjense de joder al Curi y pónganse los pantalones de una vez con los ladrones que se roban los clubes a puerta cerrada sacándolos de las ciudades de origen cambiando escudos, colores, nombres y propiedades mientras ustedes se lanzan contra el único  club que resiste al mercantilismo asaltante que viene de fuera a coludirse, proteger a lumpen disfrazado de barrista y llevarse hasta la pelota de los cabros chicos. SUELTEN AL CURI

 

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